martes 5 de agosto de 2008

NO SE, JOSE ANTONIO. NO SE...

Según cuentan los periódicos de estos últimos días, el PNV no comparte en su integridad el proyecto de modificación de los modelos lingüísticos en el que lleva trabajando hace tiempo su socio de Gobierno en el tripartito. Piden flexibilidad y progresividad en su aplicación, así como la realización de algunas experiencias piloto para ver cómo implantar ese modelo único en todo el País Vasco.

No es una mala noticia porque creemos que va a suponer un serio freno a las pretensiones totalitarias del departamento de educación del Gobierno Vasco liderado por una minoría de personajes que representando menos del 3% de la ciudadanía, pretenden arrebatar los derechos fundamentales del 97% restante para obligar a nuestros hijos a estudiar –ellos dicen educar- durante 15 años, sólo euskera o poco más que euskera, con el fin de que alcancen un perfil lingüístico que hoy en día no supera ni siquiera el 60% de los alumnos del modelo D –íntegramente en euskera- cuyos padres no son ambos vascoparlantes.

Sin embargo, no hay que dejarse seducir por cantos de sirena. Como venimos repitiendo desde hace más de 6 meses, son los padres –por delegación moral y legal- los únicos legitimados para intervenir en la educación de sus hijos. Son los padres –como recoge la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención de Derechos del Niño, la Declaración Universal de Derechos del Niño, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Constitución Española o los vigentes Códigos, Civil y Penal- quienes deben velar por la educación de sus hijos, reservando a los Estados y Gobiernos el papel de facilitadores de dicha obligación.

Si los motivos de oposición a este proyecto educativo fuesen éstos, la preocupación de los partidos políticos coincidiría por una vez siquiera con la de sus ciudadanos. Necesitamos desplegar una intensa labor divulgativa y didáctica orientada a la conquista de aquellos espacios de libertad contenidos en el derecho a la educación y la libertad de enseñanza. Vamos por el buen camino: hay que ser tenaces y perseverantes...