miércoles 27 de agosto de 2008

LA QUE NOS ESTAN LIANDO.

Que la mayor reforma del sistema educativo vasco –en palabras del consejero de educación- se presente como un anteproyecto de Ley para el aprendizaje de las lenguas, nos debe hacer reflexionar a todos los que formamos parte de la comunidad educativa, con carácter preferente a los padres. Las sociedades actuales conceden a la educación una importancia fundamental en el convencimiento de que de ella dependen tanto el bienestar individual de sus ciudadanos como el colectivo social. Su principal objetivo es lograr que todas las personas puedan recibir una educación y una formación de calidad sin que ese bien quede limitado en favor de algunas de ellas o de determinados sectores sociales. La educación es ante todo un Derecho Humano cuya razón de ser estriba en la persona. La normativa internacional lo encuadra bajo el concepto de derechos económicos, sociales y culturales, lo que lo convierte en una prestación que el ciudadano puede exigir del Estado y no viceversa. Según nuestra legislación civil y penal, son los padres o tutores los obligados a velar por sus hijos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral. Son los padres o tutores quienes tienen la primera autoridad y la responsabilidad en materia de educación. Tienen pues, el derecho a que sus hijos o pupilos reciban una educación que asegure el pleno desarrollo de su personalidad y que les garantice la adquisición de conocimientos científicos, técnicos, humanísticos e históricos. Esta responsabilidad parental impone como corolario al Estado la obligación de favorecerla y de facilitar su ejercicio, asegurando el acceso a la educación en condiciones de justicia y de igualdad y garantizando y no impidiendo la libre elección de los padres y la toma en cuenta de las necesidades específicas de los alumnos, en materia educativa. Sólo así se favorece el ejercicio de la responsabilidad de los padres y la condición de eficacia en materia pedagógica.