El derecho a la educación y a la libertad de enseñanza son ambos derechos fundamentales que hunden sus raíces en la dignidad de la persona humana. Son derechos inviolables que junto con el respeto a la Ley fundamentan el orden político y social.
El objeto de este derecho es el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia , derechos y libertades fundamentales y convicciones religiosas y morales de los padres y tutores.
Es responsabilidad de los poderes públicos promover las condiciones y proporcionar los medios necesarios para que este derecho se pueda ejercer en condiciones de igualdad de oportunidades, sin que su actuación pueda restringir la libertad de los particulares.
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